Las principales preocupaciones de la obra última de Pepe Domínguez (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1996) siempre tienen que ver con los procesos de trabajo vinculados al lenguaje de la pintura, el medio con el que hasta ahora ha desarrollado su breve trayectoria. Si sus primeras series se caracterizaban por un tipo de figuración ambigua que se movía entre tensiones polarizadas como apariencia/ocultamiento, inquietud/calma o bello/siniestro, en una nueva etapa que comienza a partir de 2021 cobran cada vez más protagonismo la superficie pictórica y la articulación sintáctica del cuadro, que abandona su vertiente narrativa para investigar otras cuestiones inherentes a los conflictos y soluciones que definen la representación de una imagen más allá de lo iconográfico.
Graduado en Bellas artes por la Universidad de Sevilla, Pepe ha realizado muestras individuales, como Furtiva (Granada, 2022) con motivo de recibir la Beca INICIARTE 2022. Ha participado también en numerosas exposiciones colectivas, como El tiempo entre las hojas (Sevilla, 2021) y en la residencia artística Ladrón [de Guevara] en Guadalajara, México.
-Utilizo la pintura como ejercicio de construcción in- telectual y de recuperación de lo experimentado a través de los sentidos, siendo puente entre lo material del mundo y lo ideal del pensamiento. Un diálogo, a veces metapictórico, cuyo motor es la relación (contra- dicciones y coincidencias) entre la semiótica de la imagen y su representación en el plano pictórico. Cómo la realidad atraviesa al artista y cómo la obra se convierte en reflejo de una visión subjetiva de la realidad.-
OBRA