PEPE DOMINGUEZ
Sevilla 1996
Las principales preocupaciones de la obra última de Pepe Domínguez (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1996) siempre tienen que ver con los procesos de trabajo vinculados al lenguaje de la pintura. Si sus primeras series se caracterizaban por un tipo de figuración ambigua que se movía entre tensiones polarizadas como apariencia/ocultamiento, inquietud/calma o bello/siniestro, en una nueva etapa que comienza a partir de 2021 cobran cada vez más protagonismo la superficie pictórica y la articulación sintáctica del cuadro, que abandona su vertiente narrativa para investigar otras cuestiones inherentes a los conflictos y soluciones que definen la representación de una imagen más allá de lo iconográfico.
Pepe Domínguez, utiliza la pintura como ejercicio de construcción intelectual y de recuperación de lo experimentado a través de los sentidos, siendo puente entre lo material del mundo y lo ideal del pensamiento. Un diálogo, a veces metapictórico, cuyo motor es la relación (contradicciones y coincidencias) entre la semiótica de la imagen y su representación en el plano pictórico. Cómo la realidad atraviesa al artista y cómo la obra se convierte en reflejo de una visión subjetiva de la realidad.
-Utilizo la pintura como ejercicio de construcción in- telectual y de recuperación de lo experimentado a través de los sentidos, siendo puente entre lo material del mundo y lo ideal del pensamiento. Un diálogo, a veces metapictórico, cuyo motor es la relación (contra- dicciones y coincidencias) entre la semiótica de la imagen y su representación en el plano pictórico. Cómo la realidad atraviesa al artista y cómo la obra se convierte en reflejo de una visión subjetiva de la realidad.-
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