OBSERVACIONES SOBRE LO OBSERVADO: LAS MARISMAS DEL ODIEL

30.04 - 23.05.2026. SALA DE LA PROVINCIA. DIPUTACIÓN DE HUELVA

Vista de sala. Fotografía de Juan Carlos Morán. 

“Ya no sirve esta voz ni esta mirada. No nos basta esta forma. Hay que salir y ser en otro ser el otro ser”.

 

Juan Ramón Jiménez

 

Las Marismas del Odiel, distinguidas como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983, conforman una paraje natural de humedales situados en la desembocadura del río Odiel, en la provincia de Huelva, comprendiendo los municipios de Gibraleón, Aljaraque, Punta Umbría y el suroeste de Huelva capital, convirtiéndose en extensión en la segunda zona húmeda de la provincia detrás del Espacio Natural de Doñana. A su vez, adhiere e integra las adyacentes: Reserva Natural de las Marismas del Burro y Reserva Natural de la Isla de Enmedio. 

Vista de sala.

La razón de aproximarme y trabajar en las marismas del Odiel, además de la desacostumbrada e inusual belleza del enclave, tiene que ver con la resiliencia y la adaptación de espacios divergentes que conviven con «naturalidad». Se podría decir que articulan un «efecto oasis». De hecho, como en muchos de los viajes y proyectos que he realizado, hay una realidad sorprendente, que es el encaramiento de los contrarios, la refracción entre opuestos que han encontrado el modo de destinarse y progresar. Un territorio progresa industrialmente y otro territorio progresa naturalmente acogiendo innumerable formas de vida, poblaciones migrantes de aveso, contrariamente, fauna y flora perennales, asentadas, definitivamente, en los humedales. Todas las fronteras, todos los límites se tocan, por desemejantes que puedan ser concluyen y habitan relacionándose. 

Vista de sala.

Esta relación es extrema, es radical, pues aquí compatibilizan en espacios colindantes separaciones abruptas, definitivas y, sin embargo, una vez consolidados políticamente los territorios, una vez radicados, es decir, no permitiendo la colonización asimétrica de uno por el otro, la espacialización y su panorama se resuelven asombrosos. Lo que se pretende, por tanto, es multiplicar los mundos no compendiarlos o restringirlos como espacios amenizadores de los propios. 

Amenizar proviene de la pabla latina amoenus, que significa «encantador y agradable a la vista», y suele asociarse habitualmente a un lugar o paisaje. Hay, de este modo, que canalizar las venas del territorio y abandonar la idea de posesión cercada sustituyéndola por un concepto de inventariado y observación respetuosos con aquello que, estando «protegido», no requiere de una participación activa por nuestra parte. 

Producción y coordinación: Juan Cruz y Rocío Márquez. 

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Contacto para más información: info@diartgallery.com

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